En mi infancia, yo tardé algo más en madurar, estaba con mi familia pasando nuestra semana de vacaciones en Lanjarón, cuando una tarde y vencidos por el aburrimiento, mi hermano Fali y yo hicimos una apuesta.
He de decir que, cuando mi padre nos oía decir la mítica frase de: "Que te apuestas", se enfadaba mucho con nosotros y nos decía que apostar estaba mal. Pues bien, ya sé que a nadie le importa, pero os voy a decir en qué consitía la apuesta: Yo tenía un walkman y estaba escuchando música mientras hacía como que hacía ejercicio, así vencidos por el aburrimiento mi hermano y yo discutíamos sobre cuanto timpo seguido seríamos capaces de estar saltando a la comba, hacíamos como que teníamos una porque no teníamos ninguna(os juro que es verdad).
No sé que nos apostamos pero os podéis imaginar que pasó. Yo dije que podía estar 5 o 10 minutos seguidos saltando (con 11 o 12 años que iba a saber yo, no sabía medir el tiempo) y mi hermano aceptó la apuesta (creo que sabiendo que iba a ganar). Sí, señores y señoras, no llegué al tercer minuto. Que humillación, que vergüenza, que chorrada, porque al poco tiempo lo olvidé, pero me sirvió para tener más cuidado en las apuestas (excepto cuando juego al poker, que ahí desbarro)
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sábado, 30 de abril de 2011
QUE CANUTOS SOMOS TODOS, YO EL PRIMERO PARTE 1
Me acuerdo de un verano en Otura, eran las fiestas de Molino Alto (dieron para mucho durante muchos años), y había una carrera infantil.
En ella participaba Ignacio, el hermano pequeño de mi vecino Alfonso) con sus supernuevas zapatillas de deporte. Lo podías ver una semana antes de la carrera corriendo como un correcaminos por las calles de la urbanización, entrenándose. No paraba el tío ni en los STOP.
Por fín llegó el día de la carrera, Ignacio quería ir corriendo desde su casa a la salida, pero todo el mundo le dijímos que fuera andando para no cansarse antes de tiempo, dió igual, cuando dieron el pistoletazo de salida, el chaval (no me acuerdo cuantos años tenía exactamente, pero pongámosle unos 11) salío cual cervatillo huyendo del fuego en el bosque, sin contar que había que dar 3 vueltas al circuito preparado.
No puedo asegurarlo con certeza (lo mismo todo lo anterior es mentira y me lo he inventado), pero no creo que completara la segunda vuelta. Ahí, amigos, se dió cuenta de que unas simples zapatillas no íban a hacer que ganara la carrera y se hizo mayor.
En ella participaba Ignacio, el hermano pequeño de mi vecino Alfonso) con sus supernuevas zapatillas de deporte. Lo podías ver una semana antes de la carrera corriendo como un correcaminos por las calles de la urbanización, entrenándose. No paraba el tío ni en los STOP.
Por fín llegó el día de la carrera, Ignacio quería ir corriendo desde su casa a la salida, pero todo el mundo le dijímos que fuera andando para no cansarse antes de tiempo, dió igual, cuando dieron el pistoletazo de salida, el chaval (no me acuerdo cuantos años tenía exactamente, pero pongámosle unos 11) salío cual cervatillo huyendo del fuego en el bosque, sin contar que había que dar 3 vueltas al circuito preparado.
No puedo asegurarlo con certeza (lo mismo todo lo anterior es mentira y me lo he inventado), pero no creo que completara la segunda vuelta. Ahí, amigos, se dió cuenta de que unas simples zapatillas no íban a hacer que ganara la carrera y se hizo mayor.
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martes, 17 de agosto de 2010
LOS PERROS NO CAGAN

Estaba yo con Mª Rosa paseando de La Hiruela a Cazorla cuando, de repente, nos encontramos un parquecillo muy bonico con un area para perretes.
Nos llamó la atención el cartel porque en Cazorla los perros no cagan, "deyectan".
Lo chungo sería que estés sacando a tu perro en Cazorla y le dé por DEYECTAR en medio de la calle, y salgas disparao detrás de él a toda velocidad.
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sábado, 15 de mayo de 2010
LA GENTE ES INCREIBLE
Cuando estuve en Barcelona con Mª Rosa, Ana y Yamil, Inma y Eu y Mª José y Gerardo dimos numerosos paseos por la ciudad y vimos este cartel de las obras del metro de Barcelona:

Transcripción: ¡¡HOSTIAS!!¡¡ME HA PILLADO!!
AGUANTA MANOLO!!.
Puede que el que lo escribió lo hiciese en un momento de inspiración, o puede que sea la caña y se le ocurran este tipo de cosas constantemente, pero la verdad es que a mí me encantó y por eso lo pongo aquí.
Transcripción: ¡¡HOSTIAS!!¡¡ME HA PILLADO!!
AGUANTA MANOLO!!.
Puede que el que lo escribió lo hiciese en un momento de inspiración, o puede que sea la caña y se le ocurran este tipo de cosas constantemente, pero la verdad es que a mí me encantó y por eso lo pongo aquí.
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martes, 2 de marzo de 2010
SUCESOS MORTALES

No he contado que un día de verano mi mae fue al mercadillo de Otura a comprar y volvió con un pollo rosa, sí habeis leido bien, rosa.
Había comprado una docena de huevos y le habían regalado un pollo de colores, ella dijo que no lo quería, pero el vendedor la convenció diciendo que no duraban más de 2 días. (¡Qué curioso! Exactamente igual que le pasó a la madre de Mª Rosa en Salomar 2000).
En aquella época (1993 o 1994) ya teníamos a Paskel, el perro raza gitana que nos dieron. Era negro con una mancha blanca en el pecho. No diré más aunque me lo pidais, porque sería comprometerme. El tema es que intentamos que se hicieran amigos, dejábamos al pollo rosa cerca de Paskel para que jugaran juntos.
Una tarde estábamos viendo la tele y cogí el pollo y me lo puse en el pecho, estaba sin camiseta y el pollo se acurrucó encima de mi ombligo, al poco se me cagó encima, que gracia.
Otra tarde, y eso quiere decir que duró por lo menos un par de semanas, estaba en el cesped al lado de mi piscina con Alfonso (seguro que se te había olvidado, pero para eso esto yo, para recordártelo) y Alfonso cogió el pollo para jugar, hasta que le vomitó encima del bañador, uooo.
Una tarde nos fuimos todos y dejamos sólos al perro y al pollo. Craso error, el perro finalmente decidió jugar con el pollo (no recuerdo su nombre, pero yo lo habría llamado Jankel)y, cuando llegamos el cuerpo del pollo estaba en un sitio y su chola en otra. Lo enterramos y desde entonces, no hemos vuelto a tener un pollo.
Excepto el perro-que se escapó-se murieron, suicidaron o les asesinaron, a todos los animales que tuvimos.
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martes, 26 de enero de 2010
NO PUEDE HABER PASADO OTRA VEZ

Si alguien a leído desde el principio o me conoce, sabe que sí puede ser que me pase de todo, para los demás puede parecer que me lo invento, y no es verdad, sólo lo adorno un poco.
Hace 3 años nos fuimos una semana en verano con Ignacio y Edu y Alfonso y Mamen al apartamento de Alfonso en Almuñecar.
Lo pasamos de escándalo, comiendo en chiringuitos playeros, tomando el sol, pasando la tarde en un SPA, haciendo de Goonies en las cuevas de Nerja (ya lo conté por encima en una entrada el 30/08/08). Vamos que lo pasamos muy bien.
Una tarde fuimos al puerto deportivo "Marina del este", paseamos por allí viendo los yates y antes de irnos me apoyé en una moto para descansar.
Se vé que la acababan de aparcar y tenía el tubo de escape todavía caliente. Sí, me quemé la pantorrilla derecha. Aquello empezó a echar pus que no veas, tenía muy mala pinta. Cogimos los coches y fuimos a una farmacia en Almuñecar, me dieron una crema y vendas.
Yo sé que mis amigos lo hacían por mí, pero si teneis amigos que no son médicos no les hagais caso cuando, al día siguiente tú no te quieres bañar en la playa y ellos te dicen: "Si el agua salada es buena para que cicatrice la herida" y tú vas y les haces caso. Menos mal que no se me infectó mucho, las niñas eran más prudentes y no dijeron nada.
Finalmente Nuria, la novia de mi amigo Javi, que sí es enfermera, me comentó un día que era bueno para las cicatrices que salían después de las quemaduras echarse Rosa de Mosqueta, y efectivamente, tengo la cicatriz mucho mejor, incluso me han vuelto a salir pelillos en la pantorrilla.
P.D.:Felicidades a Ignacio y a Edu por esa niña tan guapa que han tenido que se llama Marta.
viernes, 23 de octubre de 2009
FORMAS DE LIGAR (HOMENAJE A MI AMIGO JORGE)
No le he pedido permiso, pero no creo que se moleste, porque además escribo esto desde la admiración y la sorpresa.
Recuerdo que, con 20 años más o menos, en verano solía ir con Mª Rosa a la discoteca de verano La Pergola, o a la Piadoli. Quedábamos con mi amigo Alfonso, Ignacio, se venía mi hermana Cristina, más vecinas de Otura, y algunas veces con Javi, Jorge y David.
Pues bien, Alfonso e Ignacio se echaron una amiga de una urbanización del al lado de la nuestra, no me acuerdo como se llamaba, era simpática (no, no quiere decir que fuera fea) y se vino unas cuantas veces con nosotros.
El Jorge no la conocía de nada, y una noche en La Pergola se puso a hablar con ella, pusieron la canción de La Flaca (de Jarabe de Palo) y, mientras bailaban un poco, vi (con mis propios ojos) que cuando cantaba el estribillo: "Por un beso de la flaca..." Jorge y la chavala en cuestión se estaban liando, para sorpresa de mis colegas y todos los que estábamos allí.
No digo que estas cosas no pasaran y no sigan pasando ahora, a mí nunca me ha pasado, pero sí digo que cuando eres un adolescente estas cosas te flipan (aunque de adolescentes teníamos poco en aquella epoca, ¿no?).
Me acuerdo de una entrevista del Loco de la colina (Jesús Quintero) a Santiago Segura (y con esto no estoy comparando a Jorge con Santiago Segura, que quede claro) en la que Santiago Segura decía que su sueño era entrar en una discoteca, pedirse una copa, mirar a las tías que estaban, elegir una, dirigirse a ella y liarse sin mediar palabra, como hacen los guapos. Decía que él todavía no lo había conseguido, se puede decir que hay gente casi que sí.
Un abrazo Jorge.
Recuerdo que, con 20 años más o menos, en verano solía ir con Mª Rosa a la discoteca de verano La Pergola, o a la Piadoli. Quedábamos con mi amigo Alfonso, Ignacio, se venía mi hermana Cristina, más vecinas de Otura, y algunas veces con Javi, Jorge y David.
Pues bien, Alfonso e Ignacio se echaron una amiga de una urbanización del al lado de la nuestra, no me acuerdo como se llamaba, era simpática (no, no quiere decir que fuera fea) y se vino unas cuantas veces con nosotros.
El Jorge no la conocía de nada, y una noche en La Pergola se puso a hablar con ella, pusieron la canción de La Flaca (de Jarabe de Palo) y, mientras bailaban un poco, vi (con mis propios ojos) que cuando cantaba el estribillo: "Por un beso de la flaca..." Jorge y la chavala en cuestión se estaban liando, para sorpresa de mis colegas y todos los que estábamos allí.
No digo que estas cosas no pasaran y no sigan pasando ahora, a mí nunca me ha pasado, pero sí digo que cuando eres un adolescente estas cosas te flipan (aunque de adolescentes teníamos poco en aquella epoca, ¿no?).
Me acuerdo de una entrevista del Loco de la colina (Jesús Quintero) a Santiago Segura (y con esto no estoy comparando a Jorge con Santiago Segura, que quede claro) en la que Santiago Segura decía que su sueño era entrar en una discoteca, pedirse una copa, mirar a las tías que estaban, elegir una, dirigirse a ella y liarse sin mediar palabra, como hacen los guapos. Decía que él todavía no lo había conseguido, se puede decir que hay gente casi que sí.
Un abrazo Jorge.
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viernes, 24 de julio de 2009
VERANO DANGEROUS
Como si se tratara del título de una película sur coreana, voy a contar una anécdota que me sucedió hace 15 años, de la que me he acordado porque este fin de semana pasado hemos estado comiendo en Castell de Ferro, en el apartamento que los padres de Alberto, el novio de mi hermana Cristina tienen allí.
Para llegar a Castell tienes que coger la autovía hasta Motril, y luego morirte de asco por la carretera de la playa que atraviesa Torrenueva, Carchuna, Calahonda y, por fin llegas a Castell tardando casi 2 horas en un recorrido de hora y diez minutos.
Bueno a lo que voy, que tengo más carrete que una caña de pescar, hace quince años fuimos mi padre, mi madre mis hermanos y yo a pasar el día a Calahonda.
Nos bañamos y comimos en un restaurante al que iban mis padres antes de nacer nosotros.
Por la tarde seguimos bañándonos, y mi hermana Vivi y yo vimos un poco retirado de la orilla unas piedras que salían del mar. Nos miramos y dijimos: Vamos a ir nadando, a ver que pasa.
Parecía que estaban más cerca de la orilla de lo que estaba, cuando llegamos nos faltaba la vida y nos apoyamos con pies y manos hasta que nos dimos cuenta de que había: Erizos de mar.
Ese ser que es una bola negra con pinchos que su única finalidad es pincharte, sí ese.
Casi llorando por no poder haber podido descansar nos dimos la vuelta y nos pusimos a nadar animados por el picor que nos producían los pinchos clavados.
Llegamos a la orilla y teníamos que andar apoyando las rodillas y las muñecas, porque en las manos y en las plantas de los pies teníamos +/- 30 pinchos.
Mi padre cogió el coche, nos montó y nos llevó al puesto más cercano de la Cruz Roja. Estaban un poco aburridos y mi hermana y yo casi que les alegramos la tarde, se tiraron una hora quitándonos espinas con pinzas, y las que no salían nos dijeron que los días siguientes metiéramos las manos y los pies en agua caliente con vinagre y sal y eso haría que las espinas salieran a la superficie y no se infectara la herida.
No hemos vuelto a alejarnos de la orilla nunca más.
Si es que nos ha pasado de todo.
Para llegar a Castell tienes que coger la autovía hasta Motril, y luego morirte de asco por la carretera de la playa que atraviesa Torrenueva, Carchuna, Calahonda y, por fin llegas a Castell tardando casi 2 horas en un recorrido de hora y diez minutos.
Bueno a lo que voy, que tengo más carrete que una caña de pescar, hace quince años fuimos mi padre, mi madre mis hermanos y yo a pasar el día a Calahonda.
Nos bañamos y comimos en un restaurante al que iban mis padres antes de nacer nosotros.
Por la tarde seguimos bañándonos, y mi hermana Vivi y yo vimos un poco retirado de la orilla unas piedras que salían del mar. Nos miramos y dijimos: Vamos a ir nadando, a ver que pasa.
Parecía que estaban más cerca de la orilla de lo que estaba, cuando llegamos nos faltaba la vida y nos apoyamos con pies y manos hasta que nos dimos cuenta de que había: Erizos de mar.
Ese ser que es una bola negra con pinchos que su única finalidad es pincharte, sí ese.
Casi llorando por no poder haber podido descansar nos dimos la vuelta y nos pusimos a nadar animados por el picor que nos producían los pinchos clavados.
Llegamos a la orilla y teníamos que andar apoyando las rodillas y las muñecas, porque en las manos y en las plantas de los pies teníamos +/- 30 pinchos.
Mi padre cogió el coche, nos montó y nos llevó al puesto más cercano de la Cruz Roja. Estaban un poco aburridos y mi hermana y yo casi que les alegramos la tarde, se tiraron una hora quitándonos espinas con pinzas, y las que no salían nos dijeron que los días siguientes metiéramos las manos y los pies en agua caliente con vinagre y sal y eso haría que las espinas salieran a la superficie y no se infectara la herida.
No hemos vuelto a alejarnos de la orilla nunca más.
Si es que nos ha pasado de todo.
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lunes, 20 de julio de 2009
EL VERANO YA LLEGÓ
Hace un par de semanas estuve con Mª Rosa en una piscina y vi a unos niños de unos 11 o 12 años haciendo el canuto mientras saltaban al agua.
Me explico, se ponían los 3 niños en el bordillo de la piscina, hacían una especie de baile y luego saltaban.
Entonces me vino un flash de mi infancia cuando veraneaba en Lanjarón (fueron muchos años). La piscina del Hotel Andalucía tiene forma de pez, y en la boca tiene una burbuja que es la piscina para niños chicos. Durante la semana que pasábamos allí mi hermano Fali y yo nos hacíamos algún amigo entre los niños del pueblo que iban a la piscina o de algún niño que se alojaba en el hotel.
Un año, nos hicímos amigos de un niño y estaba en pleno boom los ordenadores, sí los Spectrum, Amstrand, MSX, y también estaba por allí la Nintendo 64K.
Eramos unos flipaos de los juegos y se nos ocurrió que, mientras uno hacía de jugador que tenía que llegar al final de la piscina chica, los otros eran los malos que tenían que impedírselo.
Era como jugar al Monstruo de la última pantalla, si tocabas el grifo por donde le entraba agua a la piscina, ganabas, eras el mejor.
Nos tirábamos horas y horas jugando a eso, y a saltar haciendo bailes, de espaldas, a ver quien aguantaba más sin respirar debajo del agua.
Viendo a las nuevas generaciones, en el fondo, muy fondo, no me parecen en algunos aspectos tan diferentes a nosotros (bueno a mí).
Me explico, se ponían los 3 niños en el bordillo de la piscina, hacían una especie de baile y luego saltaban.
Entonces me vino un flash de mi infancia cuando veraneaba en Lanjarón (fueron muchos años). La piscina del Hotel Andalucía tiene forma de pez, y en la boca tiene una burbuja que es la piscina para niños chicos. Durante la semana que pasábamos allí mi hermano Fali y yo nos hacíamos algún amigo entre los niños del pueblo que iban a la piscina o de algún niño que se alojaba en el hotel.
Un año, nos hicímos amigos de un niño y estaba en pleno boom los ordenadores, sí los Spectrum, Amstrand, MSX, y también estaba por allí la Nintendo 64K.
Eramos unos flipaos de los juegos y se nos ocurrió que, mientras uno hacía de jugador que tenía que llegar al final de la piscina chica, los otros eran los malos que tenían que impedírselo.
Era como jugar al Monstruo de la última pantalla, si tocabas el grifo por donde le entraba agua a la piscina, ganabas, eras el mejor.
Nos tirábamos horas y horas jugando a eso, y a saltar haciendo bailes, de espaldas, a ver quien aguantaba más sin respirar debajo del agua.
Viendo a las nuevas generaciones, en el fondo, muy fondo, no me parecen en algunos aspectos tan diferentes a nosotros (bueno a mí).
lunes, 22 de junio de 2009
LO QUE NO TE MATA, TE HACE MÁS FUERTE
Con 9 o 10 años me iba con mi hermano Fali y mi vecino Edu, a la parcela de detrás de mi chalet a jugar.
Había un tractor abandonado, y una grúa con un cable de metal para remolcar cosas.
Aunque tardábamos 40 segundos de reloj en ir andando, nos íbamos con las bicis, y jugábamos a que sabíamos conducir.
Una tarde, nos fuimos andando, mi hermano y mi vecino (mayores que yo) se subían a la parte de atrás de la grúa, y se bajaban al suelo por la cuerda. Estaba a poca altura, pero como eramos unos críos nos parecía super difícil.
A mí me daba un poco de miedo, pero esa tarde me decidí. Me subí a la parte de atrás de la grúa y bajé por la cuerda. Cuando mis pies tocaron el suelo me sentí el tío más grande del mundo, lástima que mi dedo gordo izquierdo de la mano se rajase con la cuerda metálica oxidada.
La sangre empezó a salir a borbotones, las lágrimas brotaban de mis ojos por el dolor y el susto, salí corriendo en busca de mi mamá.
Mi hermano y mi vecino no consiguieron alcanzarme.
Ya en mi casa, mi madre me pidió que me tranquilizara y me puso un esparadrapo con algodón para cortar un poco la hemorragia. Mientras mi abuela me sentaba en una silla, mi madre fue a la cocina a por un vaso de coca-cola, la medicina mágica. Yo seguía llorando, pero cuando me puso el vaso delante, me dí cuenta que tenía que dejar de llorar para beber, y el caso es que tenía sed.
Más tarde llegó mi pae y me llevó a un ATS en Otura para que me pusiera la inyección del tétanos.
Si hubiese sido como en los tebeos de Spiderman, ahora tendría el poder de convertir mi dedo gordo en metal, pero no, solamente tengo una cicatriz bastante grande y un recuerdo curioso.
Había un tractor abandonado, y una grúa con un cable de metal para remolcar cosas.
Aunque tardábamos 40 segundos de reloj en ir andando, nos íbamos con las bicis, y jugábamos a que sabíamos conducir.
Una tarde, nos fuimos andando, mi hermano y mi vecino (mayores que yo) se subían a la parte de atrás de la grúa, y se bajaban al suelo por la cuerda. Estaba a poca altura, pero como eramos unos críos nos parecía super difícil.
A mí me daba un poco de miedo, pero esa tarde me decidí. Me subí a la parte de atrás de la grúa y bajé por la cuerda. Cuando mis pies tocaron el suelo me sentí el tío más grande del mundo, lástima que mi dedo gordo izquierdo de la mano se rajase con la cuerda metálica oxidada.
La sangre empezó a salir a borbotones, las lágrimas brotaban de mis ojos por el dolor y el susto, salí corriendo en busca de mi mamá.
Mi hermano y mi vecino no consiguieron alcanzarme.
Ya en mi casa, mi madre me pidió que me tranquilizara y me puso un esparadrapo con algodón para cortar un poco la hemorragia. Mientras mi abuela me sentaba en una silla, mi madre fue a la cocina a por un vaso de coca-cola, la medicina mágica. Yo seguía llorando, pero cuando me puso el vaso delante, me dí cuenta que tenía que dejar de llorar para beber, y el caso es que tenía sed.
Más tarde llegó mi pae y me llevó a un ATS en Otura para que me pusiera la inyección del tétanos.
Si hubiese sido como en los tebeos de Spiderman, ahora tendría el poder de convertir mi dedo gordo en metal, pero no, solamente tengo una cicatriz bastante grande y un recuerdo curioso.
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martes, 9 de junio de 2009
ME HA DADO UN CALAMBRE, ME HA DADO UN CALAMBRE
He estado dudando sobre si contar esta historia (real) o no, y al final he decidido que tampoco pasa nada si la cuento.
Algunas de las tardes veraniegas que Rosa y Carmen (puede ser que Mª Nieves también) se venían con Mª Rosa a bañarse a mi piscina también se venían Eu, Gerar, Nacho, Yamil y quien estuviera en Granada.
Hacíamos el pardo con alguna pelota, merendábamos (esas merendolas veraniegas, he hablado con Ignacio y le he recordado lo del bizcocho).
Una tarde la pelota con la que estábamos jugando no paraba de salirse. Alguien (no voy a decir quien) salió a por la pelota, y cuando se metió en la piscina, se quedó rígid@, nos quedamos un poco pillados, y empezó a decir: Un calambre, un calambre, me ha dado un calambre. Nos hizo mucha gracia, pero había que disimular, no nos podíamos reír en su cara. Así que nos pusimos a hacer como que jugábamos con la pelota. La pelota le dio a alguien en la cabeza, y todo el mundo aprovechó ese momento para empezar a reírse como los cerdos, como si eso hubiese tenido mucha gracia.
Espero que la persona del calambre no se jipara, pero que panza de reír nos dimos a su costa.
Algunas de las tardes veraniegas que Rosa y Carmen (puede ser que Mª Nieves también) se venían con Mª Rosa a bañarse a mi piscina también se venían Eu, Gerar, Nacho, Yamil y quien estuviera en Granada.
Hacíamos el pardo con alguna pelota, merendábamos (esas merendolas veraniegas, he hablado con Ignacio y le he recordado lo del bizcocho).
Una tarde la pelota con la que estábamos jugando no paraba de salirse. Alguien (no voy a decir quien) salió a por la pelota, y cuando se metió en la piscina, se quedó rígid@, nos quedamos un poco pillados, y empezó a decir: Un calambre, un calambre, me ha dado un calambre. Nos hizo mucha gracia, pero había que disimular, no nos podíamos reír en su cara. Así que nos pusimos a hacer como que jugábamos con la pelota. La pelota le dio a alguien en la cabeza, y todo el mundo aprovechó ese momento para empezar a reírse como los cerdos, como si eso hubiese tenido mucha gracia.
Espero que la persona del calambre no se jipara, pero que panza de reír nos dimos a su costa.
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martes, 2 de junio de 2009
FELIX R. DE LA FUENTE ERA UN PATATA
Pues sí, Félix Rodríguez de la Fuente, gran amante de los animales y la naturaleza era un patata. Independientemente de los rumores sobre la forma de rodar sus documentales: les quitaba los ojos a palomas para que los águilas las cazaran más facilmente, Félix no tenía nada que hacer frente a mi mujer Mª Rosa.
Cuando era chica, Mª Rosa iba todos los años en agosto a Salomar 2000, gran urbanización en Salobreña (Granada). Uno de los días que su madre fue al super ha comprar, por media docena de huevos le regalaron un pollo de colores, Mª José no se lo quería llevar, pero le dijeron que no se preocupara que esos pollos no duraban más de 2 días.
Mª Rosa adoptó al pollo nada más verlo y lo bautizó como Dinky (el Diminuto con gorro de aviador chalado). Le daba de comer con la boca lo acariciaba. El pollo se le subía al hombro como si fuera un loro. Era como un animal de compañía, pero en pollo.
Llegó el final del verano y el pollo emigró a Granada con Mª Rosa y su familia. A la madre de Mª Rosa no le hacía ni pizca de gracia el pollo, y cuando lo veía por la cocina lo intentaba echar. El pollo, que se jipaba de todo y sabía a quién le caía bien y a quién no, le intentaba picar en los pies a Mª José.
Pasaban los meses y al pollo le salió cresta, cada vez se hacía más grande, la situación en la casa de Mª Rosa era insostenible, jeje, parece un drama, así que los paes de Mª Rosa decidieron darle a Dinky a Inma, la mujer que va a limpiar la casa desde siempre, ya que los padres de Inma tenían un corral o algo donde poner a Dinky.
Lo que ni Mª Rosa, ni Inma se podían imaginar era que al crecer el pollo tanto, había que comérselo, así que en las fiestas de navidad la familia de Inma se comió a Dinky, sin que Inma supiera que pollo se estaba comiendo, que si no, no se lo habría comido.
Mª Rosa se enteró de todo esto después, pero ya lo ha superado.
Cuando era chica, Mª Rosa iba todos los años en agosto a Salomar 2000, gran urbanización en Salobreña (Granada). Uno de los días que su madre fue al super ha comprar, por media docena de huevos le regalaron un pollo de colores, Mª José no se lo quería llevar, pero le dijeron que no se preocupara que esos pollos no duraban más de 2 días.
Mª Rosa adoptó al pollo nada más verlo y lo bautizó como Dinky (el Diminuto con gorro de aviador chalado). Le daba de comer con la boca lo acariciaba. El pollo se le subía al hombro como si fuera un loro. Era como un animal de compañía, pero en pollo.
Llegó el final del verano y el pollo emigró a Granada con Mª Rosa y su familia. A la madre de Mª Rosa no le hacía ni pizca de gracia el pollo, y cuando lo veía por la cocina lo intentaba echar. El pollo, que se jipaba de todo y sabía a quién le caía bien y a quién no, le intentaba picar en los pies a Mª José.
Pasaban los meses y al pollo le salió cresta, cada vez se hacía más grande, la situación en la casa de Mª Rosa era insostenible, jeje, parece un drama, así que los paes de Mª Rosa decidieron darle a Dinky a Inma, la mujer que va a limpiar la casa desde siempre, ya que los padres de Inma tenían un corral o algo donde poner a Dinky.
Lo que ni Mª Rosa, ni Inma se podían imaginar era que al crecer el pollo tanto, había que comérselo, así que en las fiestas de navidad la familia de Inma se comió a Dinky, sin que Inma supiera que pollo se estaba comiendo, que si no, no se lo habría comido.
Mª Rosa se enteró de todo esto después, pero ya lo ha superado.
viernes, 29 de mayo de 2009
ACAMPADAS EN EL CAMPO
A mucha gente le gusta irse al campo a pasar un fin de semana en tienda de campaña. Es muy bonito todo, haces senderismo, cagas en el campo y riegas la naturaleza.
Como os podéis imaginar, yo no hacía esas cosas tan normales, mis amigos Alfonso e Ignacio y yo mismo plantábamos en el césped de nuestro chalet una tienda de campaña y nos poníamos a dormir. Con todas las ventajas oye, frigorífico, piscina, servicio, teléfono, luz...
Primero Alfonso compró una tienda de campaña, pero después de un tiempo se rompió, luego se encontró en el descampao (la parcela del francés) de al lado de su casa una tienda de campaña militar, super chunga, que limpió y también nos quedamos a dormir ahí. Por último compró otra que también utilizamos unas cuantas veces.
Estaba muy bien, nos pillábamos nuestros refrescos, patatas fritas y nos poníamos a hablar de cualquier cosa, aunque siempre acabábamos hablando de mujeres (por aquella época no teníamos ninguno novia).
Alguna vez que otra saltábamos la valla de nuestra casa (qué aventura, podríamos haber salido por la puerta, pero no, era mejor saltar) y nos íbamos a la urbanización de al lado, Molino Alto, a gamberrear por las calles.
Mi primo Jorge, que pasaba un par de semanas en verano con nosotros, también se trajo su tienda de campaña, e incluso se quedaba sólo algunas noches que yo pasaba de dormir en saco de dormir.
Hace ya años que no lo hemos vuelto a hacer pero, quien sabe, lo mismo este año plantamos una tienda de campaña en el cesped de Alfonso o de Ignacio (si le ha crecido), en mi casa no porque se ha secado, y nos echamos unas risas.

PD: ellos 2 saben que una noche pasó una cosa un poco chunga con más gente de la urbanización, pero mejor no lo cuento.
Como os podéis imaginar, yo no hacía esas cosas tan normales, mis amigos Alfonso e Ignacio y yo mismo plantábamos en el césped de nuestro chalet una tienda de campaña y nos poníamos a dormir. Con todas las ventajas oye, frigorífico, piscina, servicio, teléfono, luz...
Primero Alfonso compró una tienda de campaña, pero después de un tiempo se rompió, luego se encontró en el descampao (la parcela del francés) de al lado de su casa una tienda de campaña militar, super chunga, que limpió y también nos quedamos a dormir ahí. Por último compró otra que también utilizamos unas cuantas veces.
Estaba muy bien, nos pillábamos nuestros refrescos, patatas fritas y nos poníamos a hablar de cualquier cosa, aunque siempre acabábamos hablando de mujeres (por aquella época no teníamos ninguno novia).
Alguna vez que otra saltábamos la valla de nuestra casa (qué aventura, podríamos haber salido por la puerta, pero no, era mejor saltar) y nos íbamos a la urbanización de al lado, Molino Alto, a gamberrear por las calles.
Mi primo Jorge, que pasaba un par de semanas en verano con nosotros, también se trajo su tienda de campaña, e incluso se quedaba sólo algunas noches que yo pasaba de dormir en saco de dormir.
Hace ya años que no lo hemos vuelto a hacer pero, quien sabe, lo mismo este año plantamos una tienda de campaña en el cesped de Alfonso o de Ignacio (si le ha crecido), en mi casa no porque se ha secado, y nos echamos unas risas.

PD: ellos 2 saben que una noche pasó una cosa un poco chunga con más gente de la urbanización, pero mejor no lo cuento.
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jueves, 28 de mayo de 2009
OTURA BEACH
Otura, ese pueblo de veraneo, aunque hay gente que vive todo el año, que me ha visto crecer...
Cuando salieron los New Kids, Take that, Viceversa(que gran tema el de Tu piel morena sobre la arena), Alfonso y yo nos dimos cuenta de que teníamos que tener nuestro propio grupo para cantar la canción del verano. Uno de los nombres que barajamos fue el de "Otura Beach". Al final la cosa no cuajó, pero yo he seguido escribiendo canciones (recordad en otra entrada a los Potada Circuncisiva).
Las fiestas en Otura son la primera semana de Septiembre, cuando tenía 14/15 años me iba con Alfonso y con Ignacio a montarnos en los columpios (uoooo) y tomarnos una fanta o un cua-cua, licor 43 con licor cuantró, bueno eso era de más grande.
Ninguno eramos unos ligones; y como no sabíamos que decirle a las niñas, nos inventamos una chorrada:
Primero Alfonso decía:Hola, soy Alfonso, ingeniero de cohetes.
Luego Ignacio decía: Hola, soy Ignacio, ingeniero de petardos.
Y, finalmente yo (o al que le tocara) decía:Hola, soy Fede, ingeniero de bengalas.
Sí, como habéis supuesto, las niñas se reían de nosotros y pasaban de largo.
Lo mejor era que Alfonso es alérgico a las avispas(bueno tanto como lo mejor), y casualmente, un par de años seguidos le picó una avispa en un ojo. Que mala suerte.
Tenía que ponerse una inyección, porque se ponía muy mal.
Seguro que habéis adivinado la fecha en las que le picaba la avispa, vísperas de las fiestas de Otura.
El pobre se tiraba la noche con la mano en la cara disimulando, pero nos lo pasábamos bien.
Cuando salieron los New Kids, Take that, Viceversa(que gran tema el de Tu piel morena sobre la arena), Alfonso y yo nos dimos cuenta de que teníamos que tener nuestro propio grupo para cantar la canción del verano. Uno de los nombres que barajamos fue el de "Otura Beach". Al final la cosa no cuajó, pero yo he seguido escribiendo canciones (recordad en otra entrada a los Potada Circuncisiva).
Las fiestas en Otura son la primera semana de Septiembre, cuando tenía 14/15 años me iba con Alfonso y con Ignacio a montarnos en los columpios (uoooo) y tomarnos una fanta o un cua-cua, licor 43 con licor cuantró, bueno eso era de más grande.
Ninguno eramos unos ligones; y como no sabíamos que decirle a las niñas, nos inventamos una chorrada:
Primero Alfonso decía:Hola, soy Alfonso, ingeniero de cohetes.
Luego Ignacio decía: Hola, soy Ignacio, ingeniero de petardos.
Y, finalmente yo (o al que le tocara) decía:Hola, soy Fede, ingeniero de bengalas.
Sí, como habéis supuesto, las niñas se reían de nosotros y pasaban de largo.
Lo mejor era que Alfonso es alérgico a las avispas(bueno tanto como lo mejor), y casualmente, un par de años seguidos le picó una avispa en un ojo. Que mala suerte.
Tenía que ponerse una inyección, porque se ponía muy mal.
Seguro que habéis adivinado la fecha en las que le picaba la avispa, vísperas de las fiestas de Otura.
El pobre se tiraba la noche con la mano en la cara disimulando, pero nos lo pasábamos bien.
martes, 5 de mayo de 2009
MERENDOLAS VERANIEGAS II

Tenía que contaros aquel verano, en el que Alfonso y yo aprendimos a hacer: Crepes.
Qué ricos están, con nata, mermelada, chocolate.
Empezaron haciéndolos mi hermana Vivi y mi vecina Mª Ángeles, nos enseñaron, y venga a comer crepes.
Una tarde, después de estar con las bicis, bañándonos y dando por culo, que era nuestra actividad favorita, nos fuimos a casa de Alfonso. Sus padres estaban en Granada trabajando y no llegaban hasta la cena.
Nos pusimos a preparar la masa, los echamos en la sartén y, como no teníamos nada para ponerle, se nos ocurrió coger el cola-cao y espurrearlo por encima con una cuchara.
Podéis pensar que estaba bueno, podéis pensar que no, y acertareis. Estaban super pesados, el polvillo del cola-cao se pegaba al paladar y se subía por la nariz.
Acabamos dándole los restos a los perros de Alfonso y, no se los comieron. Creo que aquella fue otra de las veces que nos fuimos mortalmente de bareta un par de días.
Pero como dicen por ahí, lo que no te mata, te hace más fuerte.
martes, 28 de abril de 2009
MERENDOLAS VERANIEGAS
Uno de los primeros veranos después de que Mª Rosa y yo empezáramos a salir, sus amigas Rosa y Carmen se venían con ella por las tardes a bañarse a mi piscina, y a merendar. Algunas veces venían Gerardo, Eu, y quien puede olvidar a Nash.
Unas cuantas veces nos juntamos con mi vecino Alfonso y con Ignacio.
Aquella tarde que me ha venido a la mente, Ignacio apareció con un bizcocho de chocolate bueno que te cagas, nos quedamos todos flipaos. Rosa le preguntó si era casero y él respondió que por supuesto que lo había hecho él con sus propias manos. Quedamos en que otra vez que nos juntásemos nos traería otro bizcocho, eso fue hace 12 años, por lo menos, y aún seguimos esperando.
Incluso nos enteramos después que él no era el artífice del bizcocho, sino su madre.
¿Conseguiremos este verano que Ignacio nos haga un bizcocho, aunque sea de esos de microondas?.
La respuesta: después de este verano.
Unas cuantas veces nos juntamos con mi vecino Alfonso y con Ignacio.
Aquella tarde que me ha venido a la mente, Ignacio apareció con un bizcocho de chocolate bueno que te cagas, nos quedamos todos flipaos. Rosa le preguntó si era casero y él respondió que por supuesto que lo había hecho él con sus propias manos. Quedamos en que otra vez que nos juntásemos nos traería otro bizcocho, eso fue hace 12 años, por lo menos, y aún seguimos esperando.
Incluso nos enteramos después que él no era el artífice del bizcocho, sino su madre.
¿Conseguiremos este verano que Ignacio nos haga un bizcocho, aunque sea de esos de microondas?.
La respuesta: después de este verano.
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LAS VUELTAS DEL PANADERO
En verano en Otura, a media mañana siempre iba el panadero por las urbanizaciones repartiendo su material.
Muchas veces nos mandaba mi madre con su monedero a recoger las barras. Cuando yo tenía 8 o 9 años pasaba de todo, no sabía leer los relojes de agujas, no sabía cuando era mi cumpleaños, y no sabía pagar.
Cuando me tocaba a mí ir a por el pan, le daba al panadero el monedero para que él cogiera el dinero.
Un día le dije a mi madre que: y si el panadero coge más de la cuenta, yo no me doy cuenta.
Mi madre, en vez de enseñarme el valor de las distintas monedas, la vez siguiente que bajó ella conmigo a por el pan, le contó al panadero lo que yo le había dicho. Me morí de la vergüenza, pero el hombre se lo tomó bien, le hizo hasta gracia.
Por eso amigos, desde entonces tuve que ponerme a aprender cuanto valían las cosas, y me fui haciendo un poco más mayor.
Muchas veces nos mandaba mi madre con su monedero a recoger las barras. Cuando yo tenía 8 o 9 años pasaba de todo, no sabía leer los relojes de agujas, no sabía cuando era mi cumpleaños, y no sabía pagar.
Cuando me tocaba a mí ir a por el pan, le daba al panadero el monedero para que él cogiera el dinero.
Un día le dije a mi madre que: y si el panadero coge más de la cuenta, yo no me doy cuenta.
Mi madre, en vez de enseñarme el valor de las distintas monedas, la vez siguiente que bajó ella conmigo a por el pan, le contó al panadero lo que yo le había dicho. Me morí de la vergüenza, pero el hombre se lo tomó bien, le hizo hasta gracia.
Por eso amigos, desde entonces tuve que ponerme a aprender cuanto valían las cosas, y me fui haciendo un poco más mayor.
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lunes, 27 de abril de 2009
SUPER ENTRADA QUE TE CAGAS:ISLA CRISTINA
Ya lo dije en otra entrada anterior, cuando reciba las fotos de semana santa en Isla Cristina (Huelva)os voy a contar nuestras aventuras con Yamil, Ana, Mª José (la prima de Yamil) y Lolo (alias Lolotorio).
Quedamos cerca de Antequera, y después de dar vueltas por la A-92 (que gran autovía), conseguimos desayunar y tiramos para Sevilla. Al igual que nosotros, el 99,9999% de los sevillanos también iba para Huelva, y tuvimos un poquillo de atasco.
Por fin llegamos al Hotel, con spa, acceso directo a la playa, y lo mejor, no nos engañemos: bufete libre para desayunar y cenar. Había un japones que te preparaba sushi delante tuya.
Como llegamos a la hora de comer y estábamos cansaos, nos metimos unas raciones en un retarante al lado del hotel, no estuvo mal.
Por la tarde nos tiramos en la playa, que agustico, y también fuimos al spa, que rico.
Después de la cenaca, nos fuimos al salón de juegos del hotel(un 5*)y pillamos una mesa de poker, teníamos fichas y barajas, el nombre del juego no lo recuerdo pero nosotros le decíamos: Poker Star.
Nos enseñaron las reglas a Mª Rosa y a mí, y ala, a jugar.
El camarero que nos trajo los refrescos estaba flipao, las fichas, el ambiente, era como una partida de verdad.
Esa noche ganó Mª Rosa, pero no había pasta de por medio.
Al día siguiente, hacía viento y salimos a pasear por el pueblo. Habíamos desayunado tarde, y ya he dicho que era bufete libre, pero a la 1 ya estábamos sentados en: La Marisquería. Tenía hasta número como en la carnicería, tú pedías lo que querías, dejabas tu nombre y luego te iban llamando para que recogieras tus raciones, nosotros dimos el nombre de Lolo, pero otros dieron el nombre del Conde Lequio.
Comimos de p.m. y muy bien de precio.
Luego por la tarde descansamos, nos fuimos al Spa, vamos que estábamos de vacaciones.
Otra vez, después de cenar, nos fuimos a jugar al Poker, esta vez con pasta, las miradas cambian cuando juegas al poker, la partida final fue entre Yamil y yo. Nos habíamos quitado a los demás jugadores poco a poco.
La tensión se respiraba en el ambiente, podríamos habernos llevado cada uno la pasta que teníamos, pero no, había que jugárselo todo, se llama All In(todo dentro), pero nosotros le llamábamos "onlain".
Estáis esperando que diga quien gano, jeje, podría no decirlo....pero yo iba de farol, así que...Yamil se coronó como vencedor indiscutible de la noche.
Al día siguiente Mª Rosa y yo tiramos para Granada y ellos se fueron de excursión a Gibraltar antes de llegar a Málaga.
Un abrazo a los 4 jugadores de Poker más apañaos del mundo.
miércoles, 15 de abril de 2009
SUCESOS EXTRAÑOS
Me he acordado de una navidad que mis padres nos regalaron a mi hermano Fali y a mí un juego de Magia Borras.

Nos juntamos con nuestros vecinos: Jose Manuel, Edu, Celes, y nos dedicamos a ir por los chalets de nuestros vecinos haciendo trucos de magia y pidiendo aguinaldo.
Yo tendría unos 10 años, y el caso es que no sé seguro si lo que voy a contar pasó en navidad o en verano. Como se nos quedó pequeña nuestra urbanización, nos fuimos a la de al lado: Molino Alto, hicimos un par de actuaciones magistrales, y llegamos a la granja.
Los que participaron en el Señor de las Bolitas puede que se acuerden de la granja derruida que hay justo antes de llegar.
Yo recuerdo haber jugado allí antes, y ver gente trabajando. Cuando entramos en la sala de estar, estaba una mujer de unos 50 años con su hijo, este tenía algún tipo de retraso, era muy grande y estaba tomándose una sopa mientras miraba la televisión.
Lo extraño era que, aunque la tele fuera antigua de las de blanco y negro, el programa que estaba saliendo era como de los años 70. Me fijé por si tenían un video y la madre le había puesto un programa grabado o algo así, le estaba buscando una explicación, pero no, fijándome bien en la casa era como si se hubiese quedado anclada en un par de décadas antes. Por otro lado, nada extraño, teniendo en cuenta el entorno donde estaba la granja y la gente que vivía allí.
Pero yo me quedé un poco mosca. Cuando le he comentado, alguna vez, a mi hermano Fali si se acuerda, creo que me dijo que no recordaba que hubiese habido nunca gente en la granja, que siempre había estado derruida desde que se acordaba.
Que acojone, lo mismo eran los espíritus de la gente que había vivido antes allí.

Nos juntamos con nuestros vecinos: Jose Manuel, Edu, Celes, y nos dedicamos a ir por los chalets de nuestros vecinos haciendo trucos de magia y pidiendo aguinaldo.
Yo tendría unos 10 años, y el caso es que no sé seguro si lo que voy a contar pasó en navidad o en verano. Como se nos quedó pequeña nuestra urbanización, nos fuimos a la de al lado: Molino Alto, hicimos un par de actuaciones magistrales, y llegamos a la granja.
Los que participaron en el Señor de las Bolitas puede que se acuerden de la granja derruida que hay justo antes de llegar.
Yo recuerdo haber jugado allí antes, y ver gente trabajando. Cuando entramos en la sala de estar, estaba una mujer de unos 50 años con su hijo, este tenía algún tipo de retraso, era muy grande y estaba tomándose una sopa mientras miraba la televisión.
Lo extraño era que, aunque la tele fuera antigua de las de blanco y negro, el programa que estaba saliendo era como de los años 70. Me fijé por si tenían un video y la madre le había puesto un programa grabado o algo así, le estaba buscando una explicación, pero no, fijándome bien en la casa era como si se hubiese quedado anclada en un par de décadas antes. Por otro lado, nada extraño, teniendo en cuenta el entorno donde estaba la granja y la gente que vivía allí.
Pero yo me quedé un poco mosca. Cuando le he comentado, alguna vez, a mi hermano Fali si se acuerda, creo que me dijo que no recordaba que hubiese habido nunca gente en la granja, que siempre había estado derruida desde que se acordaba.
Que acojone, lo mismo eran los espíritus de la gente que había vivido antes allí.
jueves, 19 de marzo de 2009
PRIMER ANIVERSARIO TROCOBLOG (espero que no sea el último)

Empecé a crearlo a principios de marzo, pero empezó a tomar forma por estas fechas.
Tenía que hacer una entrada especial, Rosa y José (bueno José seguro que no) estarían esperando que contara las anecdotas curiosas de nuestro viaje a París estas navidades y aquí va:
Nos hizo un frío de 3 pares de cojones, pero la verdad es que merece la pena. Ya me lo habían dicho Juan y Mª José que habían estado en su viaje de novios, y Yamil y Ana que fueron hace unos años, y Gerardo que me parece que sólo estuvo un día.
Es una pasada los edificios, el ambiente, los monumentos. Vimos lo que pudimos, así que yo me he quedado con las ganas de ir otra vez.
Por cierto que si vais a Eurodisney, no vayais en navidad que está petao de enanos con sus padres y no te puedes montar en na.
Recuerdo la cena de nochevieja en un Italiano que estuvimos el primer día, y que tenía un menu muy apañao para la última cena del año. Allí que nos fuímos to arreglaos. Nos pedimos una botella de Lambrusco y empezaron a servir platos. Cuando llegaron al de la carne, tenía una salsa y una especie de champiñones o setas.
Entonces Mª Rosa preguntó: ¿esto que nos han puesto son trufas?. Yo, con la gracia (malafollá, sé que lo soy, pero no me lo tengaís en cuenta) que me caracteriza le contesté: Sí, te van a poner dos.
José y Rosa se partieron de risa, es la situación, ahora leyéndolo lo mismo no se la veis, pero tuvo su punto.
Desde entonces, a donde fueramos si pedíamos una cerveza José decía: yo dos; si pedíamos un postre no pedíamos uno, sino dos.

El día que fuímos a Versalles estuvo muy bien, me dió fiebre y me entró un dolor de cabeza insoportable. Estuvimos cerca de una hora haciendo cola a menos "dos" grados, no cuento lo que hizo José pero es para matarlo. Luego dentro del palacio nos encontramos una exposición temporal de arte. Que guay pensareis, pues no. Era de arte moderno que allí no pegaba ni con cola.
Como una estatua del Michael Jackson dándole por culo a un mono y una de un perro hecho con un globo. Eso es arte.
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El otro día leí que en una galería de París habia una exposición de "Nada", y se veía una foto de la gente mirando las paredes vacias, lo único que faltaba es que cobraran por entrar.
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